TRINA MIGUELINA MARCANO

Publicado el 26/09/2017
La Maestra de la Cocina Margariteña

Tenía apenas 3 años Trina Miguelina cuando murió su madre y fue ella uno de 11 niños huérfanos cuyos primeros años transcurrieron entre Guayacán, Manzanillo y Constanza. "Había dos lugares -El Agua y El Café- donde íbamos a jugar y a lavar ropa con agua de manantial. Jugábamos a ser maestras entre dos maticas de tapara y ranchos de palma."

En estos tiempos, la cocina estaba presente en sus vidas exclusivamente por necesidad. "Era menester suplir los requerimientos alimentarios pero puedo recordar que nos peleábamos por el molino que constituía un artefacto esencial en el fogón margariteño."

Entre tizas y política.

"Enseñar fue una de mis pasiones desde niña. Cursando el 5to grado se me dio la oportunidad de hacer una suplencia, que ejercí con gran responsabilidad y no hubo en mi duda alguna sobre la profesión que quería ejercer. La política, sin embargo, me atraía muchísimo. Estos espacios estaban dominados por los hombres. Trabajé en la escuela de Agua de Vaca, en la de Los Cerritos y en una escuela de Aricagua donde conviví junto a gente hermosa y con niños supremamente inteligentes y queridos por mí."

Luego de graduarse como maestra normalista, fue directora en la escuela Francisco Esteban Gómez de La Asunción. Desde allí supo ejercer con pasión y templé la actividad política que tanto le atraía: "Siempre fui una política muy fogosa, en tiempos que la mujer no era bien recibida en estas lides". Trina Miguelina no buscó anclas y a sus 25 años fue electa concejal por el municipio Maneiro, actividad que ejerció por 28 años consecutivos y además fue su presidenta. "Fui la tercera mujer en llenar una silla dentro de ese recinto". Ella se ufana además de haber sido una de los miembros fundadores del partido Acción Democrática en Nueva Esparta y de ser gestora de la independencia de Coche como municipio autónomo.

El Trimar, sabrosa casualidad

A sus 17 años Trina Miguelina contrajo nupcias con Rosauro Franco, de quien se separó a los 16 años. Con él procreó 5 hijos que vio pronto crecer y cuyas necesidades no eran suficientemente cubiertas con su salario. Es así como decide a través de un préstamo adquirir un grupo de 10 casas vacacionales para alquilar en Pampatar. "Resultó que en la compra de las 10 casitas estaba incluido un pequeño restaurante que luego llamamos Trimar, por las sílabas iniciales de mi nombre y apellido".

La primera preparación que nace en la cocina del Trimar fue sugerencia de su cocinera Victoria Rodriguez: "El día que me nombraron presidenta del Consejo Legislativo quise llevar algo para que mis compañeros degustaran. Fue así como ella me propuso llevar una raya guisada que tuvo un éxito rotundo y que luego pedirían a diario compañeros, amigos y clientes en el Trimar."

Trina Miguelina prefiere la raya ante cualquier pescado para preparar su cuajado

"Es rosado y de suave textura. Una carne sin duda muy noble".

Luego de 21 años inmersos en felicidad y en complacer los mejores paladares del país, Trina Miguelina decide vender el Trimar a su actual propietario quien es además su gran amigo: "Julio Quintana me ofreció arrendarlo, pero yo le vi en sus ojos que era un hombre sabio, trabajador y honesto. Sabía que mi restaurante iba a quedar en buenas manos. Le propuse que lo comprara y así lo hicimos".

Sobre los platos más populares del Trimar, nos infiere Trina Miguelina: "el cuajado de raya guisada y el asopado de cazón eran los más pedidos." Le preguntamos acerca de la preparación de éste último: "es la misma raya o cazón guisados pero servidos en caldo, agregándole batata, ocumo y auyama en trocitos".

Sirena Sibarita

A la edad de 90 años, Trina ha sabido disfrutar de los placeres de la vida con absoluta intensidad, conjugándolos armónicamente con su oficio de docente, política, empresaria y sobre todo, madre. En sus memorias de viaje habitan Venecia, París, Florencia y tantas otras ciudades que de la mano con su Pampatar querido, dibujan un mapa de vida radiante. Ella es para nosotros una sirena sibarita.

(Fragmento de una entrevista realizada por la Lic Nirvana Serra, 
editora de la revista Paladares Arte Gastronómico, en Pampatar 1.990( 




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