RUBÉN ES UN VISIONARIO, Y ESTOY SEGURO QUE SOÑÓ CON MARGARITA GASTRONÓMICA

Publicado el 19/02/2016
Palabras del Lic. Verni Salazar, Cronista Gastronómico de Margarita Gastronómica 2015, en el acto de cierre, homenaje al Chef Rubén Santiago.

El poeta Facundo Cabral en una de sus parrafadas salidas, para referirse a la vida, nos dijo:

-??El hombre, /Nacer, no pide /Vivir, no sabe /Morir, no quiere-??.

 Al extrapolar estas expresiones a nuestro homenajeado de hoy, podemos decir:

Rubén-?- No pidió nacer en Sabana Grande de Trujillo, porque estamos seguros que si le preguntaban dónde quería nacer, hubiese respondido inmediatamente: Aquí, en la isla de Margarita.

 Rubén-?- Vivir no sabe-?- porque durante toda su vida le ha importado los otros, la gente que está a su alrededor, su mano extendida es su símbolo, su abrazo es su acción.

Y la última parte es obvia-?- rogamos todos los días a Dios nuestro Padre y la Virgencita del Valle por su salud-?-. y así permanezca por muchos años más entre nosotros.

Rubén-?-

Tiró el ancla y se fondeó en el corazón de la isla de Margarita.

Lanzó sus redes y pescó el alma de sus amigos. Sazonó su espíritu y se quedó en el paladar de su gente.

Condimentó su vida y permanece entre nosotros para siempre. Trituró y tamizó sus aficiones para filetear y freír la envidia.

 Corrió embelesado tras las -??Recetas Margariteñas-?? y le dio -??La Vuelta a la Isla en Ochenta Platos-??.

 Cuando le tocó corregir, ablandó sus impulsos y puso a punto su rumbo, pudo desescamar las malas influencias, así al templar su almíbar, rectificó a tiempo para moldear su envejecer y al tomar cuerpo, aprovechó para racionar y reforzar su empanizada alma caramelizada, y acompañado de un coctel de buenas intenciones, fue amasando el gran amor de vida: el arte de cocinar.

No ha querido mechar, hervir ni rallar su conducta, la echó a macerar para que se adobara y se aliñara con ají margariteño, deshuesó los odios, puso a sofreír las vanidades y en una olla de presión introdujo las mentiras, en baño de María hundió las falsedades y para que se asaran en sus propias brasas colocó en una parrilla los rencores.

 En la mezcolanza de su vida, engendró el pastel de chucho y convirtió a la ensalada de catalana en la compañera de todos los días, unos camarones se quedaron dormidos y cuando se despertaron estaban con bienmesabe, y dio con el punto del mojo margariteño, amigo inseparable del buñuelo de yuca y unos mariscos que nadie les paraba, les dijo un día vengan conmigo y los volvió a la vida, en Coche se enamoró de las huevas de lisa y tomó unos tragos con los abalones del Bichar, por Gasparico se fue de farra con unos guacucos y los convirtió en crema, cerca de las Tetas de María Guevara al erizo, amigo de él, y a pesar de las espinas, lo volvió tortilla, cuando llegó frente a Juan Griego nos invitó a un sancocho de pescado, y al atardecer estaba escondido, porque las empanadas de cazón las más viejitas lo estaban buscando para besarlo y para quedar bien con la raza primigenia invitó a unos calamares a convertirse en Guaquerí, ya había pasado por Fuentidueño y se empalagó con piñonate.

 Rubén es un visionario, y estoy seguro que soñó con Margarita Gastronómica, solamente el contemplar su espontánea sonrisa en cada evento, cuando lo vemos degustar en cada concurso, en cada feria, su entusiasmo contagia y su voluntad, constancia y amistad son un estímulo para seguir adelante, su querencia por nuestra Isla se vive y se siente en su restaurante -??La Casa de Rubén-?? un acogedor espacio, donde se conjugan en cada receta, la amabilidad y la atención de su personalidad.

Rubén Segundo Santiago Aguiar está sembrado en la margariteñidad, sus gestos y su amor por la isla de Margarita lo han convertido en uno más de nosotros, embajador de nuestra identidad gastronómica y ejemplo de esos hombres y mujeres que han hecho suyo el sentido de pertenencia donde habitan nuestras costumbres, valores y creencias.

Verni Salazar